martes, 12 de abril de 2016

MARIANO POLA, PRIMERA VÍCTIMA DE LA AVIACIÓN CIVIL ESPAÑOLA.

LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA AVIACIÓN CIVIL
ESPAÑOLA FUE MARIANO POLA

El Club de Regatas lo fundaron en una tertulia en el café “Lion d’Or” en el boulevard de la calle Corrida

En 1910 también quedó constituida la organización sindical SOMA-UGT, con Manuel Llaneza como primer secretario

Manuel de Cimadevilla. Periodista

Aquel año de 1910 no solamente iba a pasar por encima de nuestras cabezas en el mes de mayo el cometa Halley con sus veintiocho kilómetros de cola –en definitiva, la distancia entre Oviedo y Gijón- que auguraba el fin del mundo, sino que también se pusieron los cimientos para la puesta en marcha del Real Club Astur de Regatas en el café “Lion d’Or”, los obreros se organizaron con la creación del SOMA-UGT y el 28 de diciembre falleció el piloto gijonés Mariano Pola, la primera víctima de la aviación civil española.

Desde la privilegiada atalaya del cerro de Santa Catalina, se podía contemplar cómo los aviones aterrizaban en el arenal de San Lorenzo. Los corazones latían con fuerza con las nuevas tecnologías, los automóviles y las aventuras aéreas. Uno de los héroes de aquellos años fue el intrépido Jesús Fernández Duro, quien ya había recorrido sin mapas los diez mil kilómetros desde Gijón hasta Moscú y había atravesado en globo los Pirineos ante la estupefacción general por su hazaña. Asturiano nacido en 1878 en La Felguera quien era hijo de Pilar Duro y Matías Fernández Bayo, y nieto del empresario Pedro Duro, fundador de la primera gran siderurgia española. 

Debido a ello numerosos jóvenes trataban de emular a Jesús Fernández Duro e iniciarse en la práctica del incitante e incipiente deporte. Y las entusiasmadas retinas se perdían por la bahía no solamente con los aviones, sino que ya que había también un gran ambiente social entre los jóvenes amantes del deporte de la vela. 

Temáticas varias que ocupaban las tertulias de la calle Corrida y murmuraban sobre una hermosa mujer que en la calle de La Rectoría curaba a los afligidos con un brebaje a base de vino blanco, agua destilada, huevos cocidos, pimiento picante, azafrán, lentejas, manteca fresca y queso de Cabrales, de aquellos de verdad con la mezcla de las tres leches. 

 Finalizadas las tradicionales fiestas de Begoña, en una de las famosas tertulias del “Lion d’Or”, en pleno boulevard de Corrida Street –cervecería moderna y chic, peculiar por sus “vermouths” y sus meriendas, donde se reunían las familias de toda la vida de Gijón -siendo muy famoso el ambiente que había cuando salían al final de las representaciones teatrales las actrices y los actores a conversar con la clientela- un grupo de inquietos gijoneses empezó a pensar qué hacer de novedoso para el próximo verano. 

El Club de Regatas lo fundaron en el café “Lion d’Or”

La idea de crear un club marítimo –tal como ya tenían San Sebastián y Santander- surgió de manera espontánea en allí, en una tertulia veraniega en el café “Lion d’Or”, en la que participaban además de los dueños Cofiño y Oliva, Aureliano Fernández Blanco –director del Banco de Gijón, Manolo Acebal y Ladislao Muñiz. Aquellos entusiastas gijoneses responsabilizaron a Aureliano Fernández Blanco –entonces director del Banco de Gijón- de la convocatoria de una primera reunión oficial en la que participaron: Amado Alvargonzález, Arturo del Toral Pozo, Luis Zalero, Federico Hultton Plá, Manuel de la Riera, Eduardo Moreda, Fernando Fernández Quirós, Rafael San Juan, Ángel Azcoitia, Antonio Moriyón, Máximo Rodríguez Zarracina, José María Rodríguez, Bernardo Álvarez Valls, Agustín Argüelles, Anselmo Cerra, Javier Aguirre de Viar, Francisco Alonso, Eduardo Castro, y Enrique Zubillaga. Y así,  el 10 de septiembre de 1910 fue elegido como presidente el potentado José Antonio García Sol que tenía su casa solariega en Solavieya (Granda) cuyas sabrosas manzanas llevaban el apellido del adinerado magnate. 

Los primeros socios del Club de Regatas primeros socios fueron: Arturo Alvargonzález, Arturo del Toral Pozo, Luis Zalero, Federico Hulton , Manuel de la Riera, Eduardo Moreda, Fernando Fernández Quirós, Rafael San Juan, Ángel Azcoitia, Antonio Moriyón, Maximino Rodríguez Zarracina, José María Rodríguez, Bernardo Álvarez Valls, Agustín Argüelles, Anselmo Cerra, Javier Aguirre de Viar, Francisco Alonso, Eduardo Castro y Enrique Zubillaga. 

El nacimiento del SOMA-UGT, con Manuel Llaneza como líder

Pero no todo eran diversiones, ya que el panorama laboral cada vez estaba más negro. En aquellos tiempos fue aprobada la ley que facultaba a obreros y patronos a coaligarse y acordar paros con plena libertad. Debido a ello, en Gijón los litigios entre los obreros y los patronos se solventaron con una maratónica reunión de diez horas en el Ayuntamiento promovida por el Instituto de Reformas Sociales. El ingeniero Domingo de Orueta defendió a los empresarios industriales y el anarquista Eleuterio Quintanilla hizo valer los derechos de los trabajadores. No se llegó a acuerdos y pronto empezarían los paros generales en la construcción y demás industrias estratégicas. La experiencia de la derrota de aquella otra "huelgona" motivó que los obreros potenciasen su hasta entonces rudimentaria organización y así en 1910 nació el Sindicato Obrero Minero Asturiano (SOMA), adscrito a la Unión General de Trabajadores. Su primer secretario fue un obrero expulsado de la Fábrica de Mieres, Manuel Llaneza quien organizó eficazmente, con las cuotas de los afiliados, la caja de resistencia ante los inevitables futuros conflictos laborales que estaban en el negro horizonte.

El gijonés Mariano Pola, la primera víctima de la aviación civil española

El periodista J.M. Ceinos ha escrito en “La Nueva España” este magnífico perfil de Mariano Pola: “A principios del siglo XX la aviación, entonces en ciernes, era una de las últimas fronteras a batir por el hombre, a la que se aplicaron los más intrépidos. Y hasta los años treinta del siglo pasado, con los grandes «raids» aéreos intercontinentales, en los que los pilotos españoles despuntaron, también levantó pasiones entre el gran público.

 Naturalmente, en la conquista de los cielos también hubo presencia gijonesa desde muy pronto, encarnada especialmente por un joven de la burguesía industrial local: Mariano Pola Collar, descendiente de una familia originaria de Luanco (Gozón), los Pola, que hicieron fortuna en la Cuba española y al regreso fueron la punta de lanza de la industrialización de la ciudad con la fundación, entre otras empresas, de la Fábrica de Vidrios La Industria y la Fábrica de Loza La Asturiana, así como por su labor filantrópica, de la que el Asilo Pola fue el ejemplo.

 Aplicado a la «afición» de surcar los cielos y con muchos posibles, Mariano Pola, amigo de los deportes y buen automovilista, es decir, un «sportman», como se denominaba en los periódicos de la época, por influencia británica, a quienes podían permitirse la práctica de los deportes, decidió adquirir un aeroplano y tratar de batir la marca del vuelo entre París y Bruselas.

 Mariano Pola, quien tenía de ingeniero de vuelo a su instructor Alejandro Laffont, piloto jefe de la Casa Antoinette. Ambos, durante todo aquel mes de diciembre, pusieron a punto el aparato, un monoplano, y tras un mes de nieblas y vientos persistentes decidieron emprender el vuelo a Bruselas en la madrugada del 28 de diciembre.

Al día siguiente, en el diario gijonés «El Noroeste», se contaba a los lectores que a las ocho y media de la mañana comenzaron a realizar pruebas en el campo de Issy-les-Moulinaux, en las proximidades de París, se elevaron admirablemente, aunque funcionaba mal el carburador, a causa del frío, que era excesivo. Por tal motivo, y con objeto de poner en condiciones el aparato decidieron descender.

 Terminados los arreglos, Pola y Laffont, a los mandos del monoplano, volvieron a despegar, pero «cuando se hallaban a sesenta metros de altura y al dar un rápido viraje, se desprendió el ala izquierda del aparato, dando éste instantáneamente una voltereta y cayendo vertiginosamente con gran estrépito. Al precipitarse a tierra el aeroplano «produjo un fuerte chasquido ahogado por el grito de horror de los espectadores. Laffont, por la fuerza del choque, salió despedido unos tres metros del asiento, resultando con el cráneo fracturado y el brazo izquierdo roto; la muerte fue instantánea». Por su parte, «Pola quedó sepultado debajo del motor y de la destrozada armadura del aparato». 
Su muerte le hizo pasar a la historia al gijonés Mariano Pola como la primera víctima de la aviación civil española.

( MANUEL CIMADEVILLA, periodista ) 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Karl Popper, en 20 frases.


Karl Popper, en 20 frases

Hace 20 años fallecía en Londres el filósofo austriaco, padre del racionalismo crítico.

 En el 20 aniversario del fallecimiento del filósofo austriaco, rescatamos 20 de sus frases:
1. «No creo que hayan existido nunca sociedades mejores que las occidentales. ¡Por supuesto que no son perfectas! Pero están abiertas a las reformas, están incluso ávidas de reformas»
2. «Para una nación la libertad es más importante que la riqueza, y, en la vida política, esta es una condición indispensable para vivir al menos humanamente»
3. «El aumento del conocimiento depende por completo de la existencia del desacuerdo»
4. «No existe una historia de la humanidad, sólo hay muchas historias de todo tipo de aspectos de la vida humana»
5. «La mayoría nunca establece lo que está bien o mal, la mayoría también puede equivocarse. Las decisiones por la mayoría establecen una regla, pero si ésta no está de acuerdo con la libertad, entonces está equivocada»
6. «Aquello que nos promete el paraíso en la tierra nunca produjo nada, sino un infierno»
8. «Es imposible hablar de tal manera que no se pueda ser mal interpretado»
9. «Tenemos que hacer planes para la libertad, y no sólo para la seguridad, por la única razón de que sólo la libertad puede hacer segura la seguridad»
10. «La razón no es todopoderosa, es una trabajadora tenaz, tanteadora, cauta, crítica, implacable, deseosa de escuchar y discutir, arriesgada»
11. «Hay que estar contra lo ya pensado, contra la tradición, de la que no se puede prescindir, pero en la que no se puede confiar»
12. «La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos»
13. «Sólo debemos sacrificarnos por los ideales»
14. «Quien sea incapaz de hablar claro debe callar hasta poder hacerlo»
16.«La ciencia es la única actividad humana en la que los errores son criticados y corregidos»
17.«No hay alternativa al darwinismo. Creo que hay selección, pero no siempre utilitaria en el sentido de la supervivencia»
18. «El mundo no está formado por cosas, sino por procesos»
19. «La toma de conciencia de que necesitamos la ayuda de otros conduce a la tolerancia basada en nuestra ignorancia: es el fundamento de la democracia»
20. «La sociedad abierta es una en la que los hombres han aprendido a ser hasta cierto punto críticos de los tabúes, y a basar las decisiones en la autoridad de su propia inteligencia.»

(DIARIO ABC).

The Power of Fearing the Worst ( By Anna North-NYT).

Worriers, rejoice. Your fears may actually be the makings of your success.
At least, they may if they motivate you do to something about them. At The Atlantic, Olga Khazan talks to the psychology professor Julie Norem about a quality called defensive pessimism. Ms. Norem explains:
“When people are being defensively pessimistic, they set low expectations, but then they take the next step which is to think through in concrete and vivid ways what exactly might go wrong. What we’ve seen in the research is if they do this in a specific, vivid way, it helps them plan to avoid the disaster. They end up performing better than if they didn’t use the strategy.”
She gives public speaking as an example. If she’s worried about a talk going poorly, she’ll take a series of precautions, down to wearing flat shoes so she doesn’t trip on her way to the podium: “Once I do all those things, I’ve built in a lot of safeguards and I’m very likely to have things go well.”For some people, this may work better than just trying to look on the bright side. When someone is anxious, says Ms. Norem: “Often our instinctive reaction is to think that we’ll help them by saying, ‘Calm down, don’t worry.’ If you’re not experiencing anxiety yourself, it’s hard to have insight into how unhelpful that is.” And if you can’t calm down, maybe you can use your anxiety to your benefit.
In an excerpt, also at The Atlantic, from his book “My Age of Anxiety,” Scott Stossel describes a somewhat different public-speaking ritual than the one Ms. Norem outlines:
“Four hours or so ago, I took my first half milligram of Xanax. (I’ve learned that if I wait too long to take it, my fight-or-flight response kicks so far into overdrive that medication is not enough to yank it back.) Then, about an hour ago, I took my second half milligram of Xanax and perhaps 20 milligrams of Inderal. (I need the whole milligram of Xanax plus the Inderal, which is a blood-pressure medication, or beta-blocker, that dampens the response of the sympathetic nervous system, to keep my physiological responses to the anxious stimulus of standing in front of you — the sweating, trembling, nausea, burping, stomach cramps, and constriction in my throat and chest — from overwhelming me.) I likely washed those pills down with a shot of scotch or, more likely, vodka, the odor of which is less detectable on my breath.”
He notes that “my method of dealing with my public-speaking anxiety is not healthy” — and indeed, preparing for possible mishaps by mixing alcohol and prescription medications may not be the kind of defensive pessimism Ms. Norem has in mind. But he notes that despite its (major) drawbacks, his anxiety has helped him: “As often as anxiety has held me back — prevented me from traveling, or from seizing opportunities or taking certain risks — it has also unquestionably spurred me forward.” He explains, “Some of the things for which I am most thankful — the opportunity to help lead a respected magazine; a place, however peripheral, in shaping public debate; a peripatetic and curious sensibility; and whatever quotients of emotional intelligence and good judgment I possess — not only coexist with my condition but are in some meaningful way the product of it.”
Part of anxiety may be expecting the worst, which some research suggests is actually a recipe for happiness. But part of it may be dreaming up worst-case scenarios and responding preemptively to them, which may, weirdly, bring out the best in you. Mr. Stossel even suggests being anxious might make him a better husband: “It may be that my anxiety lends me an inhibition and a social sensitivity that make me more attuned to other people and a more tolerable spouse than I otherwise would be.”
This isn’t to suggest anxiety is always awesome. Of course, it can be painful, and Ms. Norem notes that pessimism is no longer productive if it devolves into despair, if “instead of thinking of specific things that can go wrong that you can prevent, you say ‘This talk is going to be a disaster. My whole life is a mess. I’m going to lose my job and my partner’s going to leave me.’”
But if negative thinking leads to specific steps to prevent the worst possible thing from happening (and if that thing is, in fact,reasonably preventable), then it may not be so bad.
Ms. Khazan also links to a quiz to help you determine if you are a defensive pessimist. I tried to take it, but, as any good pessimist would have predicted, something went wrong: The box that was supposed to display my score simply popped up blank. Given my answers to the questions, I’m going to assume I’m a pessimist. But if pessimism is indeed effective preparation for the uncertainties of life, maybe that assumption is actually optimistic.

jueves, 19 de diciembre de 2013

SOMEWHERE ONLY WE KNOW (With all my love...)



I walked across an empty land
I knew the pathway like the back of my hand
I felt the earth beneath my feet
Sat by the river, and it made me complete

Oh, simple thing
Where have you gone?
I'm getting old, and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired, and I need somewhere to begin

I came across a fallen tree
I felt the branches of it looking at me
Is this the place we used to love?
Is this the place that I've been dreaming of?

Oh, simple thing, where have you gone?
I'm getting old, and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired, and I need somewhere to begin

And if you have a minute, why don't we go
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything
So why don't we go
Somewhere only we know?
Somewhere only we know

Oh, simple thing, where have you gone?
I'm getting old, and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired, and I need somewhere to begin

And if you have a minute, why don't we go
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything
So why don't we go?
So why don't we go?

This could be the end of everything
So why don't we go
Somewhere only we know?
Somewhere only we know
Somewhere only we know

Love.

PATRICIA.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL EXTRAÑO FINAL DE “EL SAETA” (Homenaje al piloto fallecido : Cmte.Ladislao Tejedor Romero)

Ladislao Tejedor Romero le
gustaban las cosas claras; la
precisión, la meticulosidad. Y
aunque Ladislao Tejedor, Ladis,
que se estrelló con su avión Saeta
el pasado domingo en la base de
Cuatro Vientos, ya no podrá explicar
qué ocurrió dentro de la cabina
aquel fatídico día, hoy torcería el gesto
ante algunas informaciones que
dijeron de él que era un piloto «sustituto
». ¿Sustituto él? ¿Un reactorista
que en los últimos años sobrevoló
Afganistán o Libia a bordo de un F-
18 y tenía cientos de horas sobre esta
sofisticada máquina? ¿Él, que daba
clases en la Academia del Aire de
Talavera la Real? ¿Él, que tuvo que
superar todas las pruebas imaginables
para cumplir su sueño de pilotar
aviones históricos? ¿Él, que llevaba
tres años volando en el Saeta —más
de 50 horas, mucho para un avión
histórico— y era uno de los escasísimos
pilotos oficiales? ¿Sustituto él,
que desde que tuvo uso de razón
pintó unas imaginarias alas sobre su
pecho? Con lo que le costó llegar, para
que ahora le llamen sustituto.
¿Y el Saeta? De «avioneta» lo calificaron
algunos. Y entonces, Ladis
—35 años, salmantino, casado y padre
de una niña de 18 meses—, hubiera
negado con la cabeza y con la
tranquilidad que le caracterizaba, la
misma que daba seguridad a sus
compañeros, la misma que reconoció
el ministro de Defensa Pedro Morenés
cuando le ofreció un puesto de
asesor, se hubiera explayado a conciencia.
Porque el Saeta no era un
avión cualquiera. Era el último de su
estirpe: el HA-200B. El primer avión
a reacción que tuvo España. Uno de
los últimos diseños del célebre ingeniero
alemán Willy Messerschmitt.
El mismo que se construyó en el barrio
de Triana —su nombre viene por
el cante, no por la flecha— y que voló
por vez primera en el aeropuerto
de San Pablo, en Sevilla, en 1955. El
mismo que combatió en el Sahara,
esquivando cohetes SAM 7 de los
polisarios. El mismo que compró
Egipto antes de la Guerra de los Seis
Días. El mismo que durante más de
una década sirvió para entrenar a las
nuevas generaciones de pilotos españoles.
El mismo del que el astronauta
Robert White, miembro de las misiones
Apolo, dijo que era «una maravilla
». Ése era el Saeta. Un respeto.
Durante los últimos 25 años jamás
la Fundación Infante de Orleans
(FIO) ha tenido un solo accidente en
el aeropuerto de Cuatro Vientos.
Otra reliquia. El aeropuerto más antiguo
de España (1911), un lugar lleno
de historia que hoy alberga, además
de las exhibiciones aéreas que
organiza la FIO —uno de los museos
aeronáuticos más importantes de
Europa—, el Museo del Ejército del
Aire. Es incluso el que utiliza el rey
en sus desplazamientos. Hoy, este
aeropuerto está amenazado por la
presión urbanística. Sobre él pende
una amenaza aún mayor, puesto que
si el proyecto de Eurovegas se
construye donde está previsto
—en la Venta de la Rubia—,
los rascacielos se erigirán en
la prolongación de la pista 28,
la misma de la que despegó y
en la que tenía que aterrizar Ladis.
Sería el fin de la actividad aérea,
aunque, como asegura Carlos Valle,
presidente de la FIO, llevan años preparando
el traslado al aeropuerto militar
de Getafe para continuar ahí su
labor de conservación del patrimonio
aeronáutico español. Por cierto,
el mítico aeropuerto de Le Bourget
está dentro del municipio de París y
nadie protesta. Tal vez porque en él
aterrizó Lindbergh. El Saeta era un
avión «dócil», «noble», «fiable», «de
una gran aerodinámica», en el que
medir más de 185 cm hacía imposible
meterse en la cabina. «He perdido
amigos en el T-6 que, de haber volado
en un Saeta, todavía estarían
aquí». Lo sostiene el teniente coronel
retirado Fernando Iglesia, que tiene
en su haber más de 200 misiones
con este reactor. Él compartía el Saeta
con Ladis. «Él era un ejemplo. Y
necesitamos personas como él, apasionadas
por volar, de las que siempre
se ofrecen y nunca piden».
¿Pero qué fue lo que pasó? Ésa es
la pregunta que todos tienen en
mente y que, a la vez, ninguno puede
contestar. «Un fallo mecánico,
creo que no», dice Carlos Valle, «aunque
habrá que esperar a lo que dicte
la Comisión de Investigación de Accidentes
». «No lo sé —confirma Fernando
Iglesia—. Tal vez pasó como
con el conductor que no ha tenido
nunca un accidente y que un día en
lugar de mirar a la derecha, mira a la
izquierda». Por su parte, el historiador
Carlos Pérez San Emeterio, autor
del libro Saeta, la historia entrañable,
ha recopilado todos los accidentes
del Saeta a lo largo de su
existencia civil y militar y ninguno,
que se sepa, tuvo su origen por causas
técnicas. Lo más extraño es que
Ladis había terminado ya la exhibición
—«nada de acrobacias, un paseo
para que los visitantes hagan las
fotos»— y que, más raro aún, no se
puso en contacto con la torre de control.
¿Un desvanecimiento, un infarto?
De lo que no cabe duda es de que
el reactor entró en pérdida —que no
en barrena—, chocó con los cables
de una torre de alta tensión, perdió
un ala, recorrió un callejón llevándose
por delante seis coches y terminó
empotrándose contra el hangar que
allí tiene la Policía Nacional.
La doble pérdida —la del piloto y
la del avión— es irreparable, pero en
la FIO, a pesar del mazazo, no piensan
ni por asomo en renunciar a las
exhibiciones. «Sería una traición a
todo por lo que Ladis vivió y murió
—afirma Carlos Valle, que además es
quien pilota el caza Mosca—, así que
el próximo primer domingo de mes
volaremos de nuevo para honrar su
memoria». En todos los pilotos se advierte
esa pasión poderosísima por
volar. Una pasión que alcanza a quienes
les rodean, incluyendo a Mari, la
mujer de Ladis, cuyas palabras en el
funeral de su marido fueron: «Murió
haciendo lo que amaba».

JAVIER LORENZO (El Mundo, 12-5-2013)

jueves, 29 de noviembre de 2012

"EL CORRUTO, EL INETO"

No crean que es un ineto
aunque pronuncie corruto;
es, simplemente, un paleto
que se ha echado al coleto
de sus andanzas, el fruto.

Es un inteletual
que ejerce de mamporrero
pues se le daba muy mal
lo del Civil y el Penal
y muy bien el mamoneo.

Ojos de azul besugo,
nariz de lirón careto,
sonrisa de disimulo,
orejas prestas al bulo
y el buche siempre repleto.

El índice acusador
cual arma de pistolero,
la cara de roedor,
la facha de estafador
y el discurso bananero.

Su cerebro es un solar,
su cultura....¡Ave María!
¿Qué se podía esperar
de alguien capaz de hablar
con faltas de ortografía?

Tiene porte de canalla,
es ignorante y dogmático,
tramposo donde los haya,
quien a orillas de la playa
posee un hermoso ático.

No olvidamos sus tanques,
le citamos entre clamores,
recordamos sus desplantes,
sus amigas acuáticas constantes,
y seremos sus Controladores.

AMEN.

lunes, 19 de noviembre de 2012

SIN COMENTARIOS

SIN COMENTARIOS

-¿Qué vas a tomar?
-Una Cruzcampo
-Por favor, dos Cruzcampo
-Oye, ¡cuánto tiempo sin vernos!
-Sí, ya era hora que echáramos unas cervezas y charláramos.
-¿Cómo te va?
-No me puedo quejar. Sigo aún con el taller en el pueblo. ¿Y tú?
-Bueno, pasé por el tribunal médico y me dieron la invalidez gracias a Juan Sola, el abogado del pueblo, pero sigo atendiendo el negocio con mi mujer a...
quí en la capital.
-Has hecho bien porque está muy jodida la situación. Yo tenía a tres trabajadores contratados en el taller, pero hablé con ellos y llegamos a un acuerdo de despido, pero siguen trabajando.
-¿Están despedidos y siguen trabajando?
-Sí. Nos viene bien a todos: yo me ahorro los seguros sociales, que son altísimos y ellos cobran el paro y el sueldo, pero claro les pago menos que cuando tenían contrato. Todos contentos: Ellos ganan más y yo también.
-¿Y si te enganchan?
-¿Quién va a pasar por el pueblo? Además, los tres talleres del pueblo hacemos lo mismo y no nos vamos a denunciar unos a otros porque nos perjudicaríamos.
-!Ah¡ vale. A nosotros, en el negocio, un día nos visitó un inspector de trabajo y, por suerte, yo me encontraba en la puerta del local, fumando un un cigarrillo.
-¿Pero estaría tu mujer?
-No, que va, el negocio lo llevo en realidad lo llevo yo, pero les dije que lo regentaba mi mujer, que es la que aparece en los papeles, y que yo estaba allí ocasionalmente porque ella había salido un minuto a un asunto urgente. Suerte que al 'panchito' que tengo allí sin contrato estaba ese día en el médico..
-¿Y se lo tragó?
-Al parecer sí. De hecho se fue y no ha vuelto más. Pero sí, me acojoné un poco ya que si el inspector no se traga aquello nos multa y a lo mejor hubiera perdido yo la paga. Al menos eso me dijo Juan Sola.
-La verdad, es que estos inspectores son unos crédulos o a lo mejor es que están desmotivados porque ganan menos. Total, para lo que hacen, mucho ganan aún. Hablando de inspecciones, mi hija pequeña estuvo a punto de perder la beca porque alguien fue por ahí contando que el taller no estaba declarado y nos daba muchos ingresos y tal. Desde ese día le he prohibido que vaya con su Audi A3 y su iPhone 5 a clase.
-¿Y qué pasó?
-No nada, no se pudo demostrar lo que decía el cabrón anónimo ya que lo tengo bien atado. La niña sigue cobrando todos los años la beca máxima, unos 5000 euros, que son para ella solita.
(Irrumpe un tono de teléfono móvil: ¡¡Por mi hija maaaaato!!)
-Tío, que me he llevado un repullo con ese tono de la tipa esa de la tele ¿cómo se llama...?
-Sí, la Esteban , esa sí que es lista, jeje, perdona, que es un proveedor. ¡Oye, que significa esa factura con IVA del otro día! ¿Cómo? Nada de eso. Me la emites de nuevo sin IVA o no cobras...sí, hasta las seis estoy allí. Hasta luego.
-¿Te quieren meter el IVA?
-Sí, se lo he dicho al tío de las pizzas mil veces y sigue dale que te pego con el IVA de los....,y para colmo ahora que lo han subido los chorizos estos del Gobierno.
-Sí, vaya mierda de país, con tantos impuestos.
-Por cierto, sabes que me he comprado un Audi.
-¿Sí ¿Cuál?
-El Q7
-Joder ¡el que llevan los futbolistas!, que pedazo máquina...te habrá costado un pastón.
-Sí, es caro, pero me he ahorrado una pasta. Si quieres te digo cómo.
-Dime, dime...
-¿Tienes a algún minusválido en tu familia o a alguien de confianza que lo sea?
-Pues no sé, tendría que verlo...
-Yo lo he puesto a nombre de mi padre que, como sabes, tiene una gran minusvalía. Me he ahorrado el Impuesto de Matriculación, me han hecho una rebaja en el concesionario, no pagaré jamás el Impuesto de Vehículos al Ayuntamiento y, para colmo, aparcaré donde me salga de los güevos, en cualquier plaza de aparcamiento reservada para minusválidos ¿Por qué te crees que hay tanto coche de gran cilindrada con el cartel de minusválido en las calles?
-Estás en todo, macho, pero ¿se tragarán que tu padre conducirá eso con 80 años siendo minusválido?
-Éstos del Ayuntamiento se lo tragan todo. Por cierto, hablando del Ayuntamiento ¿te has enterado lo del alcalde del pueblo? ¡Qué cabrón! ¡Que bien amañado lo tenía todo! ¡Qué poca ética! A mí me extrañaba que la recogida de basura siempre la ganara la misma empresa.
-Sí, ¡qué cantidad de corruptos nos gobiernan! Y para colmo hay que sostenerlos a todos. ¿Y el asunto de ese que era presidente de la Junta , dándole un pastón a la empresa de la hija?, por no hablar de las comisiones del niño...que maná de corruptos, ¡vaya mierda de país!
-Ni que lo digas, vaya país de sinvergüenzas y corruptos nos gobiernan. No hay que votar a ninguno, que son todos iguales. Van a lo que van.
-Oye, quieres otra cerveza.
-Sí, si, vale. Pero disculpa un segundo, que voy a asomarme a ver el coche, que está en segunda fila.