domingo, 5 de febrero de 2012

REFLEXIONES EN VOZ ALTA (El fenómeno Low Cost).


No acabamos de sufrir el cierre se Spanair y ya se observan a los buitres merodeando para quedarse con los restos. Los restos productivos, porque de los trabajadores no se quiere hacer cargo nadie salvo a “precio de mercado”. Que gracioso. Que significará esa definición, porque si la extraemos de la denominación “mercado común” deberían contratarles por el mismo salario que cobra un operario, técnico o trabajador en Londres, Frankfurt ó Dublín. Pero NO, NO es así. Para la clase directiva de este país el “mercado” es lo que estaría dispuesto a cobrar un trabajador en una subasta por el puesto de trabajo a la baja.

Curioso este planteamiento, cuando sus puesto de dirección no entran en este “mercado” porque se adjudican a DEDO y como entre ellos se lo “guisan”, pues ellos se lo “comen” y continuamente se van subiendo las retribuciones mientras sacan adelante unos planteamientos de empresa LOW COST.

Cuesta pensar que hace años entramos en la Unión Europea para acabar convirtiéndonos en el país con mayor tasa de paro, pero todo tiene su explicación.

Si promuevo la teoría empresarial del LOW COST estoy creando productos de poco valor, y para eso ya esta China, que además los produce a bastante menor precio que nosotros. A corto plazo y para los usuarios esta muy bien poder disfrutar de estos servicios a tan buen precio, pero ¿¿¿y a largo plazo???

A medio y largo plazo el poder adquisitivo del país baja y por ende el gasto medio por habitante. Si este ultimo desciende las empresas venderán menos y muchas de ellas tendrán que cerrar.

Nuestro país depende en gran parte del turismo. Somos considerados una potencia mundial gracias a nuestra climatología, kms de costa y patrimonio cultural.

El perfil del viajero viene definido por el tipo de oferta, la calidad de los servicios y el precio de estos, por lo que a menores precios, turistas con menos poder adquisitivo atraeremos.

Esto es lo que ha venido ocurriendo en España. Masificación, baja calidad del servicio al turista y bajos precios nos han llevado a tener como cliente principal al turista de poder adquisitivo medio-bajo.

Si añadimos a esto una política de subvenciones encubiertas a compañías aéreas de bajo coste estamos atrayendo cada vez mas a turistas con menor poder adquisitivo, lo que lleva unido menores ingresos. Me hace gracia cuando sacan los datos del turismo recibido en el país y se refieren a numero de visitantes, cuando deberían de hablar de ingresos totales del sector.

Volviendo al comienzo del escrito y al tema que quería tratar, el reflejo del fenómeno low cost en el transporte aéreo se traduce en los cierres de aerolíneas con solera como Spanair. Pero como el cliente demanda vuelos a bajo precio subvencionamos a compañías extranjeras para que ofrezcan vuelos que luego no son tan baratos salvo para unos pocos.

¿Son estos precios de mercado? NO. Estos precios se consiguen gracias a las subvenciones, pero peor aún gracias a la explotación laboral del personal de tierra y las presiones sobre las tripulaciones y personal de mantenimiento para conseguir escalas de tiempo mínimo (desde siempre se sabe que las prisas matan y se puede demostrar con miles de accidentes).

Pedimos que se respeten nuestro derechos laborales, que las calles estén limpias o que en nuestro puesto de trabajo se cumplan las normas de higiene laboral, pero cuando el dinero tiene que salir de nuestro propio bolsillo queremos que el coste sea mínimo sin importarnos que lo que reclamamos para nosotros se cumpla en las empresas con las que contrato o en las que compro.

La conciencia social ha desaparecido de este país, si es que alguna vez ha existido. Nos estamos cargando el bienestar general por una leve mejora temporal en el propio. Todo acaba repercutiendo y durante estos últimos años y en concreto estos últimos días se esta comprobando.

Hemos dejado la caja del país sin un duro y la entrada de estos competidores low cost EXTRANJEROS nos está dejando sin empleo o con empleos precarios. Así no vamos a recuperar la caja del país nunca, porque esta depende directamente de los ingresos de los trabajadores. Si el trabajo está mal remunerado se pagan menos impuestos y cotizaciones y el consumo baja, lo que va a impedir subir la recaudación. Si no se recauda, los servicios tendrán que ser reducidos y el tan nombrado estado del bienestar se vera muy afectado.

Pero eso si, estamos consiguiendo unos precios muy reducidos para nuestro consumo, con el problema de que dentro de poco ya no podremos consumir porque nuestro salario low cost no nos dará para mas y no podré ni volar, ni comprar unas zapatillas ni salir fuera a comer, porque yo mismo he provocado mi SALARIO LOW COST.


Fdo. Un ciudadano comprometido con su país.

2 comentarios:

Juan Gasó dijo...

Fenomenal reflexión. Ojalá llegue a mucha gente. Es necesario ...

Besos Patri

Antonio de Tomás dijo...

Totalmente de acuerdo. Esa espiral de precios a la baja, en todos los ámbitos de la economía, solo reporta un empobrecimiento generalizado en la sociedad de consumo, provocado entre otras cosas por la deslocalización de las industrias buscando países en los cuales ahorrar en costos de producción para conseguir productos más competitivos. Esto lleva aparejado el cierre de empresas, menos empleo y menor poder adquisitivo.
Si el ciudadano dispone de menos dinero, es lógico que busque servicios más baratos ... pero en el caso de las aerolineas Low Cost se equivoca.
Todo el dinero que cree ahorrarse, por no pagarlo directamente a la compañía en su billete, se lo está dando con creces vía impuestos, pues son las distintas administraciones las que pagan la diferencia con nuestro dinero, dandoles subvenciones para que aterrizen en determinados aeropuertos y cubran trayectos de muy dudosa rentabilidad.
Y encima, por si todo lo anterior fuera poco, soportar por parte de estas aerolineas un trato vejatorio.